sábado 16 de julio de 2011

¡Verga!* Por Bernal Noches, El Atrasado

Crónica en la que se habla de esta que no es fruta ni árbol o enredadera  ni animal ni  nombre alguno de extraña planta, sino la palabra de más difícil comprensión que por estos lares existe.
Verga para quienes de estas Honduras o Higueras no somos, una palabra  de muy difícil comprensión es, como aquella famosa planta de la que habla Fernández de Oviedo en sus crónicas del libro deceno de la primera parte de la Natural y General Historia de las Indias: de los árboles medicinales o de las plantas e sus propiedades, en el capítulo I, “Del árbol o planta con que sueldan las quebraduras o cosas rompidas en la persona del hombre” y que  el texto, en su parte principal dice: “Hay en esta isla Española unos árboles que son comunes e hay muchos dellos en estas islas, e muchos en la Tierra Firme, los cuales son espinosos e tales, que, al parescer, ningún árbol o planta se puede ver de más salvajez; e segund la manera suya no me sé determinar si es árbol o planta. Hace unas ramas llenas de unas pencas anchas e disformes, o feas, de muy mal parecer e talle, e muy gruesas y espinosas; las cuales ramas fueron primero hojas e pencas cada una dellas, e de aquella hoja o penca nascieron otras, e de las otras, otras. E destas pencas endurecidas, o en tanto que se endurescen, procrean otras, alogándose, e de las otras, otras, e de penca en penca se convierte en rama. Finalmente, es de tal manera este árbol, que tengo por dificultoso poder darse a entender por escripto, e sería nescesario pintarle de mano de tal pintor, e de tan apropriadas colores, que por la vista se comprehendiese lo que por las palabras no creo que es posible entender ningún absente, tan al proprio como de otros árboles se entiende, por ser tan desemejante de todos, que otro nombre me paresce que no hay tan al propósito de su salvajez y extremos nunca oídos ni vistos en otras partes, sino monstruo del género de los árboles”.
Que no teniendo como Fernández de Oviedo, del dibujo la posibilidad como hízolo entonces, y en siendo que no es esta una fruta ni mucho menos y que el diccionario de la RAE, como dicen nuestros lingüistas, solo la define como el pene del toro o como vara o medida toledana, y otras cosas más que nada tienen que ver con los usos muchos que acá aplícanle estos hondureños y que déjannos a los extranjeros todos, como ellos dicen por la re verga (es decir perdidos completamente) aunque la re verga también entiéndese como lugar lejano o distante; mas dícese también para ello, la quinta verga, que éste es apenas un uso, otros hay, el primero y quizás menos llamativo y hasta vulgar es la cosa del hombre, el pene digo; y por eso recurro como haciéndolo estoy, a los otros usos muchos que la palabra o palabreja tiene, entre estos nativos que perecénme algunos de muy grande ingenio.
Así escúcholos decir en las secretarías de estado a los que ser burócratas quieren: hoy me va a recibir la mera verga (es decir el máximo jefe), o bien que alguien le dice a otro, amigo tal vez, “no te preocupés por tu trabajo, andate tranquilo por que te voy a recomendar con un alta verga (que en esto no es como lo del alcalde de la vara alta), entiéndase sí, como alguien de mucha importancia, un coronel si de militar se trata; un diputado, si político es.   Y las madres dícenle a los niños, cuando salen mal en la escuela: “yo no sé a quien has salido tan la verga”,  o sea haragán, pero también, imbécil; por lo no rendir en las clases; e igual dicen, si los nos niños no hacen bien las tareas: te voy a trampar verga (castigar entiéndase en este caso), mas no para ahí el asunto, porque están aquellos que cuando algo no gústales o aburrido se han,  dicen muy prestos: “yo ya me pelo la verga o me voy a la verga, aunque igual no es, por que pelarse la verga es salir de escondidas, y la otra forma con aviso o despedida; así, en las aldeas o pequeños poblados, mas no en las ciudades, cuando las muchachas que se van con sus novios ( a las ancas del caballo o de una mula, otras veces en moto y casos hay en que hácenlo en el tubo de una bicicleta, dícese : se peló la verga con fulano (que no la del fulano, que ese ya es otro decir); y alos niños escúchaselos, en las escuelas durante sus recreos: démonos verga, o sea darse de trompadas y patadas o dicho de modo mejor, pelearse; ahora, cuando algo muy difícil está, por ejemplo, los obreros cuando quieren salir temprano  o un trabajo rápido concluir, decir suelen: aquí no hay de otra que echar verga, o rumbe verga compadre como los hombres vergones (o sea valientes o fuertes o hábiles) porque según la arcunstancia es, pues si dícese de alguien ¡qué la verga! (que no sirve es); pero si dícese: “¡qué verga”, que gran borrachera la del fulano es, y si escuchase andaba a verga, que andaba borracho o muy embriagado implica; mas sin alguien dice: “pongámonos a verga, que proponiendo emborrachase está entiéndese; y si alguien exclama:  me vale verga”, que nada le importa es; y si dice “verga y verga”, que no debe detenerse en lo que está haciendo hasta concluirlo; distinto es decir: mascar verga”, y es que algo mal salió y el afectado aguantarse ha por tiempo mucho. Mas si dícese que alguien se cree  la gran verga es que un petulante o arrogante y presumir sin lo merecer; por otra parte, existe también la expresión: rumbar verga”, o sea que para los discursos bueno es, o no quédase callado ni se deja humillar o ser bueno para el fútbol, si de deporte se trata,  o ser bueno para cualquier actividad; pero también dícese: Verga a verga;  que entiéndase cuando se ponen las cartas sobre la mesa o cuando claro hablan de otras cosas se enfrentan; pero cuando dícese ¡verga!, es por que se duda de algo; pero como esta es una palabra de grande acomodo úsase con derivaciones  de muchas otras formas o maneras harto probadas aquí, pero poco conocidas allá: así: “vergazo” que lo mismo no es que vergajazo, parecido en parte, porque lo que se de con el vergajo del toro no es, si no cualquier golpe fuerte; por que el otro día escuché en una escuela, que la casualidad da, a una maestra que a un niño corregía: “no se dice vergazo”, eso es vulgar se dice golpe”; el niño quejándose que otro compañero dádoselo había, respondió con grande seguridad: “es que no fue golpe, profesora, fue vergazo, porque me dolió y tampoco le hubiera puesto la queja.
Pero por vergazo entiéndese también, montón de cosas: vergazo de ropa” ( mucha ropa), vergazo de pisto ( adinerado) vergazo de días (muchos día hace), en fin;   úsase también “vergal”, un lugar inhóspito entiéndese o cualquier sitio poco agradable;  muy distinto es decir de a verga, que  es pasarla bien, pero igual: vivir de a verga, vivir a costillas de otro es, que hombres hay que de mujeres viven de esa manera, un poeta conozco, por cierto de buenos versos  eróticos, con los cuales muchas mujeres conquistado ha pare su verga. (que este significado sí regístralo el diccionario como aclarelo al principio); pero también dícese: “vergon”. Y esto al buen jugador, por ejemplo, al amigo que fallar no sabe cuando búscasele, que insulto no es, si no lo contrario; y cuando relajo hay, no dícese tal; sino vergoloteo o vergueo o pijeo (que pija en todo sinónimo de verga es); y cuando algo muy difícil está, no dices dificultoso o algo parecido, sino verguiado (aunque  paréceme que debe ser vergueado, pero igual úsase;  y cuando no se quiere ofender al amigo por algo que salió mal dícesele “verga vieja”; pero además de las derivaciones; vergazo vergón, vergal, verguita, verguiado, vergota, o de las expresiones como vergavieja, hasta una filosofía hay que llamase valeverguismo, y que esto decir quiere que a la persona todo le vale verga, y a estas alturas paréceme que a mí también, porque a lo mejor no reifiérolo, como hágolo, tanto uso que esta tal palabreja tiene, porque en siguiendo nunca terminaría, pues otra palabra no hay en estas Honduras que tanto acomodo tenga para salir de cualquier apuro idiomático; que algo espero al lector español  de España haberlo aclarado en esto de los dialectos castellanos de América.
*De las Crónicas del Atrasado; publicado por prima vez en El Tiempo,
viernes 14 de julio de 1995. Versión de Jorge Luis Oviedo.
























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